#yoconfieso
Sentí que había descubierto el agua tibia. Twitter era un universo insospechado para esta periodista que ha estado intentando salir de la etiqueta 1.0. Luego de ser una fiel concubina del facebook y habiéndome aburrido de las galletas de la suerte, de las encuestas que parecen indicarnos cómo besamos según nuestro signo o qué tipo de amante eres, ya estaba resignada a mirar “la cara del libro” para revisar cumpleaños y aprovechar el subir fotografías por la flojera absoluta de abrir una cuenta en flirck.
Supe de Twitter por un programa de noticias colombiano. No dudé en suscribirme y una vez hecho todo el procedimiento ya había agregado a mis favoritos a twitter.com pero me parecía como extraño, ajeno y limitado ese mudo de los 140 caracteres.
Fue entonces cuando Nelson Bocaranda entrevistó a alguien quien sugería el uso del twetdeck. Otra vez el agua tibia me cautivaba.
Vino el proceso de agregar a todo el mundo, yo seguía a 100 personas (y 2 me seguían a mi) entre los que estaban el presidente Obama, Lisa White (¿), Alejandro Sanz, Michelle Brown (¿) y decenas de desconocidos que no hablaban español hasta que apareció unos tachirenses (porque siempre hay un andino en cualquier parte); @juanrules, @ebriceño y @franja y fueron mis mentores, tutores y “ayudadores”, a través de ellos conocí al grupo local y supe que Twitter era perfecto para mí.
Entonces aparecieron unas cosas que me encrispaban: los #ff. Ay, Dios, y esto qué es. No había aprendido lo primero cuando ya leía #iranelection y #freemediave. El mejor de todos #martidochavez hasta que adopté a #yoconfieso.
Comprobé que el facebook exploraba nuestra parte frívola y que Twitter me permitía ser reportera a tiempo completo.
En este estado donde han sucedido tantas tragedias, problemas, locuras, secuestros, sicariatos y racionamiento de gasolina y luz, la notica está a la orden del día. Twitter me dejó ser periodista a tiempo completo sólo porque a mí me provocaba, allí he sido una reportera que trabaja horas extras y no reclama ningún pago.
Twitter me lleva a terrenos insospechados. A veces me doblo de la risa, a veces me molesto. Trato de imaginar cómo es la persona que escribe; analizo las frases, me da prurito cuando detallo errores ortográficos, me da alergia cuando el veneno salpica a mi timeline y profeso mucha empatía por twitter@s que han sido especiales conmigo.
Esta red social pareciera ser un concurso de popularidad para algunos; otros suplican que les sigan pera llegar a cierto número de followers; otros drenan en 140 caracteres lo que no hacen en su práctica diaria y hay los anarquistas, iconoclastas, filibusteros, coprófagos, desubicados, y hasta atulampados.
Pero los mejores son los que respetan del diálogo y la diferencia de opiniones, los que explotan el sentido del humor, los que ofrecen alternativa o solución y no se quedan pegados en la crítica. Los imprescindibles son los que apuestan por el país, los que nos cuentan de su participación en un evento para la recuperación de Venezuela, los políticos que asumen sus errores, los románticos que envían sus poemas o piropos virtuales; los espléndidos son los que nos cuentan algo especial de sus vidas; los dedicados son los colegas que comparten su actividad periodística con el resto del mundo. Los anónimos, los conocidos, los desocupados y los solidarios… y hay muchos más.
Esa es la comunidad Twitter. No busquemos más análisis porque tendríamos que leer ora vez nuestros libros de Teoría de la Comunicación (Dios, no lo permita) porque una vez que sentí que todo estaba en perfecto orden apareció el ubertwitter en mi vida y…
@lorearraiz
@lorearraiz
imagen: http://6pack.files.wordpress.com/2009/04/twitter_dios1.jpg


No hay comentarios:
Publicar un comentario