domingo, 3 de enero de 2010

Tu risa


Quítame el pan, si quieres, quítame el aire, pero no me quites tu risa.


No me quites la rosa, la lanza que desgranas,  el agua que de pronto estalla en tu alegría,


la repentina ola de plata que te nace.


Mi lucha es dura y vuelvo  con los ojos cansados a veces de haber visto la tierra que no cambia,


pero al entrar tu risa sube al cielo buscándome  y abre para mi todas las puertas de la vida.


Amor mío, en la hora más oscura desgrana tu risa, y si de pronto ves que mi sangre mancha  las piedras de la calle, ríe, porque tu risa  será para mis manos como una espada fresca.


Junto al mar en otoño, tu risa debe alzar su cascada de espuma, y en primavera, amor,  quiero tu risa como

la flor que yo esperaba, la flor azul, la rosa  de mi patria sonora.

Ríete de la noche,  del día, de la luna, ríete de las calles torcidas de la isla, ríete de este torpe muchacho que te quiere,  pero cuando yo abro los ojos y los cierro, cuando mis pasos van, cuando vuelven mis pasos, 
niégame el pan, el aire, la luz, la primavera, pero tu risa nunca porque me moriría.
 
Pablo Neruda

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